viernes 25 de diciembre de 2009

La verdad detrás de los derechos conexos.

Durante 2009 explotó ante la opinión pública la intención de un grupo de casas discográficas de cobrarle a los medios de comunicación y otras empresas, supuestos derechos que tienen por la programación de fonogramas, es decir, discos compactos.

Aunque para muchos la posición de las casa disqueras, incluida una nacional, no tiene fundamento, ya que es por medio de la radio y la televisión que los artistas tienen difusión, consiguieron demandar a 2 radioemisoras de capital costarricense y que como todos los medios de comunicación brindan un importante servicio social al país, participando de todo tipo de campañas de beneficencia, apoyo a los artistas nacionales y ofreciendo sano entretenimiento a su audiencia.

En medio de esta situación está por sorprendernos el 2010, un año que no parece ser muy prometedor para la venta de discos, algo que los mismos productores y ejecutivos tienen muy claro.

Un buen ejemplo, es el que sucede en España, donde según los datos recopilados por Promusicae, la asociación de los productores de música, para su informe anual, a lo largo de 2008 los españoles se gastaron en cedés casi un 12,5 por ciento menos que en 2007, una trayectoria descendente que se manifiesta para el próximo año como el noveno consecutivo, algo que ha puesto a los ejecutivos del sector al borde de la desesperación.

Desde 2001 y de forma consecutiva, la industria mundial del disco pierde cuota de mercado, mientras que el salvavidas de las descargas digitales sigue sin cuajar.

Esta es la verdadera razón por la que las casas disqueras insisten en lesionar los intereses de todos los habitantes de este país: para lograr subsanar sus pérdidas por medio de un cobro injusto, desproporcionado y antojadizo.

Es posible que la opinión pública desconozca que las tarifas para el supuesto cobro de los derechos conexos son impuestas por las disqueras, que sin hacer un estudio ni una consulta previa decidieron que el monto a cobrar sería el 3% de los ingresos brutos de las emisoras de radio, lo cual significaría la muerte de emisoras locales, sobre todo en la banda AM, que brindan un servicio muy especial a sus comunidades, en especial las rurales.

Esta es la verdadera razón que mueve a las grandes trasnacionales de disco,: seguir ganando plata a costa del perjuicio de los demás.

Músicos nacionales.

Esta es la razón que también ha movido a la industria discográfica a utilizar a algunos músicos nacionales como parte de su estrategia de ataque, los mismos artistas que nunca son tomados en cuenta por las grandes disqueras hoy reclaman mayores espacios en la programación de la radio y la televisión.

Sobre este tema solo quisiera reproducir las palabras de Luis Alonso Naranjo, vocalista del grupo Escats publicadas por el periódico La Nación el 21 de diciembre de sesta año: “hay que superar esa mentalidad de llegar a pedir que le hagan a uno el favor de programar su canción”

En dicha publicación Naranjo advierte sobre la necesidad de que los artistas nacionales logren producciones de mayor calidad, asunto, que está en manos de los ejecutivos discográficos, no de las emisoras de radio.

En este caso, yo pregunto: ¿cuál ha sido el gran favor que le han hecho las transnacionales de la música a los artistas nacionales? Si los artistas son tan comprometidos con las “causas” ¿porqué no se organizan y exigen mejores condiciones a los ejecutivos de las empresas discográficas a la hora de promocionar sus producciones?

A lo largo de la historia de la radio, la gente se ha acostumbrado a pedirle todo gratis a las emisoras, campañas de bien social son acogidas diariamente por las emisoras; algo muy loable por supuesto; pero a la vez este espíritu de servicio es el que al fin y al cabo ha perjudicado al medio en cierta medida.

Ahora los artistas nacionales se sienten con derecho a exigirle a las emisoras una “compensación” económica por promocionar su música, y hasta exigir, que se programe más cantidad, para que se les pague más, aunque estas producciones, en algunos casos, no cuenten con la calidad requerida para ser difundida.

Lamento como a nuestros artistas los estén utilizando, cuando han sido humillados, ignorados y burlados, por los mismos que hoy les dicen que la radio es su “enemiga”; el único interés que estos empresarios tienen, insisto, es hacer más dinero, a costa de los costarricenses.

El próximo año, será muy duro tanto para la radio, como para la televisión; los mismos hoteles y centros turísticos afectados por la crisis se la verán difícil, sobretodo porque este pleito continuará, ya que los altos ejecutivos discográficos se han negado a dialogar, solo les interesa el dinero, pero estoy seguro que no se saldrán con la suya y no lograrán callar una sola voz que frente a un micrófono busque: ganarse la vida honradamente y hacer felices a los costarricenses programando libremente la música que más les guste.